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Servicios de automatización de catálogos

Trabajamos todo el proceso que va desde tus datos de producto hasta el documento final: catálogos, tarifas, folletos, dossieres de venta, boletines comerciales, fichas de producto, etiquetas y carteles de PLV. El catálogo es, casi siempre, el documento que más problemas da a una empresa —es el más largo, el más vivo y el que antes se desactualiza—, por eso es el punto de partida habitual, aunque el mismo sistema sirve para cualquier documento que dependa de tus datos de producto.

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Auditoría de datos y procesos

Antes de automatizar nada, hay que saber qué hay. Revisamos dónde está tu información de producto, en qué formato, si está completa, duplicada o repartida entre varios sistemas, y en qué punto del proceso actual se pierde más tiempo. El resultado es un diagnóstico claro de qué se puede automatizar y con qué esfuerzo.

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Diseño y desarrollo de bases de datos y PIM

Un sistema de automatización solo funciona si los datos que lo alimentan están bien estructurados. Diseñamos la estructura de datos de producto —campos, categorías, idiomas, variantes— e implementamos o configuramos la base de datos o el PIM que actuará como fuente única de verdad, incluyendo la migración de la información desde Excel, ERP u otros sistemas dispersos.

Si ya tenéis un PIM, partimos de él: un PIM organiza tus datos de producto, pero no resuelve por sí solo cómo se convierten en un catálogo, una tarifa o una ficha maquetada. Esa conexión entre los datos y el documento final es precisamente lo que añadimos.

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Automatización de catálogos y documentos comerciales con InDesign

Montamos el flujo que conecta tus datos con InDesign mediante plantillas dinámicas, para generar y actualizar de forma automática catálogos y tarifas de producto, folletos y dossieres de venta, boletines comerciales, fichas de producto, y etiquetas y carteles de PLV. Un cambio en el origen de datos se traduce directamente en el documento final, sin volver a maquetar a mano.

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Consultoría de automatización

Diseñamos el flujo completo de principio a fin —de los datos al documento— adaptado a cómo trabaja realmente tu equipo, y te acompañamos durante la puesta en marcha y la optimización posterior del proceso.

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Formación y soporte

Formamos a las personas de tu equipo que van a mantener el sistema día a día, para que la automatización no dependa de nosotros una vez está en marcha.

Preguntas frecuentes

Ya tenemos (o vamos a tener) un PIM. ¿Para qué os necesitamos?

Un PIM organiza y centraliza tus datos de producto, pero no resuelve automáticamente cómo se convierten esos datos en un catálogo, una tarifa o una ficha maquetada. Ese es precisamente el trabajo que hacemos: conectamos tu PIM —o la base de datos que diseñemos— con InDesign para que el documento final se genere y se actualice solo. Si ya tenéis un PIM, partimos de él; si estáis evaluando implementar uno, os ayudamos a diseñarlo pensando también en el documento final, no solo en la gestión de datos.

¿No se puede resolver con las plantillas que ya usamos en InDesign?

Una plantilla de InDesign, por sí sola, sigue necesitando que alguien la abra y la actualice a mano cada vez que cambia un precio, una foto o una referencia. Lo que hacemos es conectar esa plantilla directamente a tus datos de producto, para que el documento se actualice solo cuando cambia el origen, sin volver a tocarlo a mano. La plantilla que ya tenéis suele ser un buen punto de partida.

¿Hace falta tener los datos perfectamente organizados antes de empezar?

No. Es habitual llegar con datos repartidos entre Excel, ERP y correos, con huecos o duplicados. Por eso el primer paso siempre es la auditoría: identificamos qué hay, qué falta y cómo estructurarlo, antes de automatizar nada.

¿Qué tipos de documentos podéis automatizar?

Cualquier documento que dependa de tus datos de producto: catálogos, tarifas de precios, fichas de producto, folletos y dossieres de venta, boletines comerciales, y etiquetas y carteles de PLV. El catálogo suele ser el punto de partida porque es el más largo y el que antes se desactualiza, pero el mismo sistema sirve para todos.

¿Cuándo no compensa automatizar un catálogo?

No es una cuestión de frecuencia: cuanto más cambia un catálogo —precios, fotos, referencias—, más sentido tiene automatizarlo, porque ese es justo el trabajo que deja de hacerse a mano. Lo que sí limita la automatización es que cambie la estructura: que aparezcan tipos de producto nuevos con campos distintos, que se reorganicen las categorías o que la lógica de la plantilla cambie constantemente. En ese caso, cada cambio implica rediseñar el modelo de datos y las plantillas, no solo actualizar contenido, y conviene plantearlo como un proyecto de consultoría continuada más que como una automatización cerrada.

¿Y ahora qué?

¿Quieres saber qué parte de tu proceso se puede automatizar?

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